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La situación de la juventud en Guatemala

Image by Papaioannou Kostas
Emprender significa asumir retos. 

Tecnología, comercio electrónico, gastronomía y servicios son los sectores que al parecer tienen más aceptación al momento de iniciar una vida comercial y laboral, impulsados por la creatividad, la necesidad económica y la rápida adaptación a las oportunidades tecnológicas.

 

Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2023-2024, la mayoría de los jóvenes emprendedores se concentra en estos ámbitos. Conformado principalmente por personas entre los 18 y 34 años, este grupo ve en el autoempleo una opción viable ante la falta de opciones de empleo formal.

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Muchos de los jóvenes emprendedores concluyen su carrera universitaria, no obstante, les hace falta complementarlos con formación específica en administración y esto compromete  la planificación financiera y operativa.

Ximena Roldán, fundadora de Julia Bakery, vivió este reto en primera persona: "Para mí, era importante demostrar que no es necesario salir de Guatemala para sentirse en otro país, tanto en el ambiente como en la comida. Quería emprender con un concepto propio, creando un espacio con identidad, no solo un lugar bonito, sino uno que ofreciera productos de calidad y una experiencia completa. Emprender significa asumir retos, y aunque no estudié administración, aprendí sobre costos, gestión y planificación en el camino."

 

Además del conocimiento en gestión, el financiamiento es otra barrera. Según el GEM, más del 55.9 % de los jóvenes emprendedores comienzan con una inversión menor a Q 10 mil dependiendo principalmente del apoyo familiar o de pequeños ahorros personales. Esta falta de capital inicial impide que los negocios inviertan en herramientas tecnológicas, publicidad o infraestructura, lo que a menudo frena su crecimiento en los primeros años.

18 a 34 años

Rango de edad de los emprendedores

55.9 %

Comienzan nuevos negocios

Q10 mil

Promedio de inversión inicial

People's Shadows

LA BUROCRACIA, UN OBSTÁCULO PARA EMPRENDER

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COSTOS ELEVADOS

Registrar una empresa en Guatemala puede tomar semanas o incluso meses.

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Licencias, SAT y más papeleo

El proceso administrativo es complejo y desmotiva a muchos jóvenes emprendedores.

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Alta informalidad

La mayoría opta por operar sin registro, lo que les impide acceder a financiamiento y apoyo estructurado.

Principales obstáculos

La mayoría de los bancos exigen garantías que muchos jóvenes no pueden proporcionar, lo que los obliga a depender exclusivamente de ahorros personales o préstamos informales. Esto restringe el crecimiento de sus negocios y dificulta su expansión.

 

"El mayor desafío del emprendimiento juvenil en este país es el de agenciarse de fondos que le permitan iniciar. Aunque hay talento y ganas de emprender, muchos jóvenes enfrentan trabas burocráticas y falta de apoyo. Más que un problema económico, es un reto de mentalidad: si no creen en las oportunidades, no darán el primer paso." señaló Ezrra Orozco, emprendedor y educador financiero, quien también se desempeñó como viceministro de Economía, encargado del Desarrollo de la Mipyme en Guatemala en 2016 - 2017

 

Para Orozco, la capacitación y el acompañamiento son esenciales en el proceso emprendedor. "Uno de los principales errores de los jóvenes al iniciar un negocio es intentar hacerlo solos, sin buscar mentoría o asesoría especializada", agregó.

 

Recibir formación en planificación, finanzas y estrategias de crecimiento no solo aumenta las probabilidades de éxito, sino que también ayuda a evitar fallas comunes y a identificar mejores oportunidades en el mercado. En este sentido, el acceso a educación y orientación adecuada se vuelve un factor clave para la creación y consolidación de emprendimientos sostenibles.

La migración como opción

La falta de empleo formal, los bajos salarios y la inseguridad son factores que los empujan a buscar oportunidades fuera del país, lo que genera una fuga de talento y disminuye la capacidad productiva de la economía local.

 

Este es un fenómeno que ofrece una alternativa a la juventud, sin embargo, es arriesgada al punto de vulnerar la vida.  Según el Instituto Guatemalteco de Migración, más de 300 mil guatemaltecos intentaron cruzar la fronter hacia Estados Unidos en el último año, y un alto porcentaje de ellos son jóvenes.

 

Para muchos jóvenes, emprender no es una primera opción, sino una alternativa ante la imposibilidad de migrar legalmente o de encontrar empleo estable en Guatemala. 

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En países como México y Colombia, programas gubernamentales han brindado financiamiento y capacitación a jóvenes emprendedores, reduciendo la necesidad de migrar. Guatemala carece de iniciativas de este tipo a gran escala, lo que deja a muchos jóvenes sin apoyo suficiente para desarrollar un negocio sostenible. Además, los niños, niñas y adolescentes (NNA) representan un grupo especialmente vulnerable, que requiere protección del Estado, la familia y la comunidad. La falta de oportunidades y estabilidad económica en sus hogares los expone a riesgos como la deserción escolar, el trabajo infantil y la migración forzada.

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Fortalecer el ecosistema emprendedor con acceso a crédito, mentorías y políticas de incentivos podría no solo reducir la migración forzada, sino también ofrecer a los jóvenes una oportunidad real de éxito en su país, impactando de manera positiva en el bienestar de las futuras generaciones.

"No fue mi primera opción, pero al menos aquí tengo la posibilidad de generar ingresos sin arriesgar mi vida en el camino", explica Carlos, un joven de 22 años en Guatemala que intentó emigrar antes de abrir un pequeño negocio de venta de ropa en línea.

70

%

De los emprendimientos juveniles en Guatemala cierran antes de dos años por falta de financiamiento y capacitación.

"El cierre de un negocio no siempre implica fracaso; en algunos casos, responde al cumplimiento de objetivos. Factores como el financiamiento, la competencia y las condiciones socioeconómicas determinan su viabilidad, especialmente en Guatemala."expone David Cassaola, investigador del CIEN y coordinador del GEM en la Universidad Francisco Marroquín.

Por: Fredy Alejandro Bonilla De León

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